En la granja

En la finca

Lo mejor de la vida en el campo, son las cosas más simples. Aquellas a las que llamamos pequeños placeres y que nos impregnan los sentidos para siempre. Algunas nos quedan atrapadas en las memorias de infancia y cuando las redescubrimos somos transportados para otros tiempos, tiempos en que vivíamos despacio.

Aquí están algunos de nuestros placeres favoritos:

  • Empujar a los niños en los coches de mano
  • Coger huevos en el gallinero
  • Dar de comer a las ovejas "Flor" y "Estrella"
  • Hacer una barbacoa
  • Hacer un picnic a la sombra de robles
  • Despertar con la campana de la iglesia
  • Comer fruta en el árbol
  • Coger setas
  • Recoger las verduras frescas en la huerta
  • Leer un libro a la sombra de un árbol
  • Dormir una siesta en la red
  • Observar las estrellas
  • Deslizarse en la "losa resbaladiza"
  • Oír la risa de los niños que juegan en el columpio
  • Ver la puesta del sol en una roca
  • Sentir los dulces aromas del verano en un paseo en bicicleta
  • Pasear en el bosque en el "sendeiro da Moira"
  • Ser sorprendido por un animal salvaje (una ardilla, un halcón, un jabalí, un cerdo espinoso ...).


Todas estas experiencias se desarrollan en las 8 hectáreas de Chão do Rio. Cerca de la mitad de la propiedad, la parte sur, es un área forestal, atravesada por un camino señalizado el “sendeiro da Moira”, donde los huéspedes de Chão do Rio pueden entrar en contacto con la magia de la naturaleza.

Las encantadoras casas de piedra se encuentran en la parte norte de la propiedad, junto con el resto de las infraestructuras:

  • Las bicicletas
  • Los carritos de mano
  • El parque infantil
  • La zona de picnics
  • La piscina ecológica
  • El gallinero móvil
  • El redil
  • El horno de leña
  • Las parrillas
  • La chimenea al aire libre
  • La huerta.